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sábado, 2 de marzo de 2019




Aurelia García, la gallega que emigró y vivió con Ringo Starr. La historia de Aurelia García es de musical.


Guillermo Alonso
20 DE JUNIO DE 2012 · 15:56

Todo comenzó hace unos siete u ocho años aproximadamente. Aurelia García fue a cortarse el pelo en un local de en una aldea lucense llamada Ferreira do Valadouro de la que en Liverpool nadie ha oído hablar. La mujer, de sesenta y pico años por aquel entonces, estaba en la peluquería del pueblo cuando Ringo Starr apareció en televisión. "Con ese trabajé yo", musitó, y la peluquera, tal vez sin dejar de cortar y frunciendo el ceño, se limitó a responder: "¿Está usted bien, Aurelia?".

Su desconfianza tenía sentido: Aurelia y su familia llevaban casi toda la vida en el pueblo y allí, donde todo se sabe, nadie tenía noticia de que una lugareña se había codeado con uno de eso cuatro tipos que se habían autoproclamado más famosos que Jesucristo. Pero sí: en respuesta a la pregunta de la peluquera, Aurelia estaba bien. Había trabajado con uno de los Beatles, pero en palabras de Aurelia no lo contó por dos cosas. En primer lugar, porque para ella había sido un jefe más al que no le había dado demasiada importancia –ni siquiera era muy fan de la música de los Beatles–; y en segundo lugar, haciendo gala de un gran sentido común, porque pensó que nadie la creería jamás.

Aurelia García en la casa de Ringo Starr

Pero unos días después apareció con pruebas: una imagen de ellas, con algunas décadas menos, posando ante la limusina del Beatle. La peluquera tenía una prima, Sabela, y esta prima tenía una amiga, Milena Martínez(Orense, 1987) , que estudiaba por aquel entonces Comunicación Audiovisual y buscaba un tema para hacer un corto documental. Sabela y Milena pensaron que aquella historia era perfecta para contar una historia de emigración en búsqueda de una vida mejor, pero con un giro espectacular. Milena apareció en casa de Aurelia junto a algunos compañeros para grabarla hablando de sus aventuras siendo la criada de una de las mayores estrellas de la música.

"El planteamiento inicial era más ambicioso", recuerda Milena, que figura como escritora y directora de 'Aurelia'."Se frustraron varias cosas, por ejemplo contactar con el propio Ringo". Por frustrar, se acabó frustrando el propio corto: en 2006 Milena y el resto de compañeros implicados en la grabación acabaron la carrera y los brutos de aquel corto se quedaron olvidados en el disco duro de algún ordenador. Años después, tras irse a vivir a Madrid, Milena comenzó a trabajar en la productora '14 Pies', propiedad también de gallegos, y recordó aquella historia, ideal para hacer un corto y presentarlo a las ayudas y subvenciones (ah, ¿las recuerdan?) de la Comunidad de Madrid.

Pero surgió un problema: cuando recuperaron las imágenes existentes de aquel corto nunca montado se dieron cuenta de que su inexperiencia de entonces sobresalía por los cuatro costados. "El material no tenía calidad suficiente", recuerda Milena, "y además, en nuestro afán por hacer un corto muy moderno, aparecíamos nosotros en plano. Mis compañeros de la productora me decían: '¿Pero qué hace ahí ese tipo de pelo largo?"

© PRODUCTORA ’14 PIES’

"Decidimos que si queríamos hacer el documental teníamos que volver a conseguir declaraciones de Aurelia. Pero ella seguía viviendo en su aldea, y cuando llamaba al único número de teléfono que guardaba de su casa, no me lo cogía nadie". Tras un mes sin resultados, Milena decidió cogerse un autobús y partir hacia Ferreira do Valadouro como quien va a buscar el Santo Grial. Y un sábado por la tarde, cuando se plantó en su puerta sin ni siquiera saber si Aurelia seguiría viviendo allí, ella misma le abrió la puerta.

"Al principio ni se acordaba de quién era yo. Luego le expliqué que éramos aquellos chiquillos que habíamos ido a darle la brasa unos cuantos años antes para que nos hablara de Ringo Starr". Aurelia, que había tenido algunos achaques de los que ya estaba recuperada, no entendió que tuviese que volver a contar lo mismo que había contado ya años antes.Además, como la memoria ya le jugaba alguna que otra mala pasada por cosa de la edad, temía confundirse y contar algo que no había ocurrido exactamente así. La solución del equipo fue muy sencilla: como ellos ya tenían todas las declaraciones que necesitaban de Aurelia registradas en un material que no podían usar, ellos mismos la corregirían si se equivocaba en algo.

De modo que 'Aurelia' es un corto en el que su protagonista cuenta una historia por segunda vez."Pero nos daba igual que diera unos detalles muy concretos o no. Lo que nos gustaba era el cariño que aún mostraba al hablar de Ringo, la mella que hizo él en una señora que ahora se dedicaba, sencillamente, a hacer su vida en el pueblo".

Consiguieron incluso que, para darles puntos en la tarea de conseguir la subvención, Aurelia escribiese una carta dirigida a Ringo en cuyo encabezamiento, con la temblorosa letra de una señora que sobrepasaba los setenta, rezaba así: "Dear Ringo".

La historia será conocida por todo aquel que haya topado con este corto en los más de treinta festivales de todo el mundo en el que ha sido mostrado, en nueve de los cuales consiguió algún galardón, desde Benicassim a Houston. Pero para los que aún no la hayan visto, aquí está: Aurelia, en los años 70, emigró a Escocia para trabajar de asistenta del hogar con una familia rica y recaló luego en Londres,donde una agencia de colocación la envió a una casa "de una gente muy rica", según sus propias palabras. La casa era de Ringo Starr. Pero hay mucho más en esta historia que no se vio en el corto.

Él ya era entonces una estrella musical. De hecho, la llegada de Aurelia coincide con la última época de los Beatles. La relación ya no es la misma entre los miembros, lo cual queda patente en el hecho de que John Lennon ya vive con Yoko Ono en Nueva York y nunca pone un pie en la casa (ella lo describe como "el que se fue para las Américas") . Aurelia, que no se perdía una, no entendía muy bien el inglés todavía pero sí entendía que "no hablaban demasiado bien de una japonesa".

Aurelia también vive el fin de la relación de Ringo con su primera esposa, Maureen, y sus inicios con Barbara, su segunda (y actual) esposa. Cuando Barbara, que trabajaba en la productora de Ringo, apareció un día con unos zapatos para él, Aurelia frunció el ceño y supo que algo ocurría entre los dos.

Un día Aurelia observó como Maureen, antes del divorcio, desechaba unas telas para cambiarlas por otras. Ni corta ni perezosa le pidió que se las regalase y con las telas de las paredes que los Starr pensaban tirar se cosió un vestido que aún colgaba hasta hace poco de su armario. Durante un verano que Aurelia pasó de vacaciones en su Galicia natal, otra española la sustituyó. No duró mucho: la echaron por pasarse el día entero metida en el estudio, donde Ringo había dado orden expresa de que solo se entrase durante el tiempo necesario para limpiar.

Pero tal vez lo mejor de toda esta historia es el destino que corrió el regalo de despedida que Ringo le dio, antes de que se volviese a Galicia con el suficiente dinero ahorrado para construirse una casa y educar a su hija, que estaba a punto de nacer. Ringo le dio uno de los trajes que llevaba puestos en los conciertos de los Beatles–a modo de pista, se pueden encontrar en Internet chaquetas de Ringo cuyo precio de partida para subasta es de 30.000 euros–. "Para que lo use tu marido", le dijo Ringo. Cuando el marido de Aurelia vio el traje decidió que no se iba a poner aquello: ¿un traje de rayas con pantalones acampanados? No es lo que uno se pondría para ir a misa en Ferreira do Valadouro, desde luego.

Aurelia decidió guardar aquel traje durante años en su armario hasta que un día su hija volvió a casa diciendo que quería ir a la comparsa de carnaval del colegio vestida de pirata. Aurelia desempolvó el traje de Ringo Starr, lo recortó, lo pasó por la máquina y creó un apañado disfraz de pirata para la niña.

© PRODUCTORA ’14 PIES’

Cuando regresó, tras jugar al fútbol con sus compañeros y parar goles en el barro, el traje estaba inservible. Aurelia lo tiró a la basura.

La hija de Aurelia no ganó la comparsa con su disfraz de pirata. "¿Pero cómo es posible?", preguntó ella. "¡Si llevas un traje de Ringo Starr!".

© PRODUCTORA ’14 PIES’

lunes, 24 de diciembre de 2018

El otro lado de Mary Poppins

El estreno de la película ‘El regreso de Mary Poppins’invita a releer los inquietantes libros originales de P. L. Travers, preñados del misticismo y el humor de su excéntrica autora



MaryPoppins, en una ilustración original de Mary Sheppard.



Mary Poppins no es Julie Andrews. Da miedo. Es flaca, circunspecta, tiene los pies grandes y se cree mucho más bonita de lo que realmente es. Lanza miradas “fulminantes”, “feroces”, capaces de “bucear en lo más profundo de las personas y ver lo que [están] pensando”. Tiene retranca, pero sonríe poco y enigmáticamente; bufar y resoplar hastiada, eso lo hace sin parar. Le gusta tener la última palabra: una versión más o menos burlona de “ay, cállate”. Y es prima segunda, por parte de madre, de la cobra real, “el ser más sabio y terrible de todos nosotros”, según el oso pardo.


Todo esto, y todo lo contrario, es la Mary Poppins que urdió Pamela Lyndon Travers (Maryborough, Australia, 1899-1996)en ocho libros, publicados a lo largo de seis décadas, entre mediados de los años treinta y finales de los ochenta (los dos primeros reeditados este año por Alianza). Travers fue también una mujer de contrastes: esotérica, testaruda, bisexual, guasona, depresiva y fabulosa. La lectura de sus libros, con o sin niños de por medio, es un hallazgo inquietante para las generaciones que crecimos con la versión de Disney de 1964, una película “prácticamente perfecta en todo” que Travers denostó muchas veces en público. Los estudios Disney estrenan ahora la secuela cinematográfica, El regreso de Mary Poppins. Tan predecible como la rima de sus engoladas canciones (estupor con fulgor), el nuevo filme se podría resumir con un poppinesco“¡pamplinas!” (“nonsense!”). Sin embargo, la enésima reencarnación de la institutriz era inevitable; porque ella está hecha del material de los mitos, que vuelven, distintos, cuando cambia el viento.

Musa, bruja, diosa
“Mary Poppins es una mezcla de musa griega y hada celta”, afirma la estudiosa María Tausiet

Como J.M. Barrie o Lewis Carroll hicieran con Peter Pan y Alicia, P.L. Travers tejió un arquetipo atado a su tiempo que sin embargo uno siente que siempre estuvo ahí porque… siempre lo estuvo. “Parece una mujer ligera, incluso frívola, sin embargo, encarna una gran cantidad de mitos clásicos y fuentes folclórico-religiosas”, explica María Tausiet, especialista en historia cultural, creencias, religión y brujería que publica estos días el primer ensayo en castellano que explora las raíces mitológicas del personaje: Mary Poppins Magia, leyenda, mito(ABADA). El libro recorre de forma amena y erudita mil y una referencias, y es una aproximación perfecta para ir más allá sin atragantarse. Poppins (cuyo nombre sugiere una aparición, “she pops in”, señala Tausiet) ha sido comparada con una bruja, un hada madrina, la diosa hinduista Kali y hasta la virgen María. Para Tausiet es una musa: “No es un ángel ni un demonio, una santa o una bruja, ni mucho menos un fantasma. Si a algo podría asemejarse sería a una musa griega, por su carácter inspirador, o a un hada de la tradición celta, por la labor mentora que ejerce con los niños a su cuidado”, explica en su libro.



                      
Portada de 'Mary Poppins, magia, leyenda, mito'.


El ensayo “conecta” (el verbo que usaba Traverspara explicar que ella no se inventaba nada) pasajes del libro con sus fuentes. Así, la bolsa de la que la institutriz saca una butaca o una cama plegable, remite a los relatos viajeros de Julio Verne y Stevenson, pero también a las alfombras voladoras y al principio taoísta de “lo vacío está lleno”. La cinta métrica y el termómetro con el que evalúa a los niños (y que devuelven resultados como “malhumorado y nervioso” o “completamente mimada”) no son solo una ocurrencia genial: desde tiempos de Plinio el Viejo, y hasta la frenología, el “diagnóstico simbólico” ha medido para intentar curar todo tipo de enfermedades y embrujos. Lo más admirable de Travers, opina Tausiet, es su “capacidad para conectar el mito y la experiencia personal”. “Entender los mitos (leyendas, cuentos, textos poéticos o religiosos) reconociéndolos en uno mismo, aporta sentido tanto a la vida como a la literatura”.

En Poppins conviven el unheimliche(lo familiar extraño) freudiano y las reliquias cristianas, las leyendas medievales, Blake, Wordsworth, la filosofía Zen y todos los astros celestes. Por supuesto, es fácil tirar del hilo de casi cualquier narración –el Olimpo pulpde lo superhéroes, el yogui que vive dentro de cada Jedi–, pero en los libros de Travers estos ecos suenan atronadores porque ella era una entregada a la causa. Le obsesionaba lo inefable. Se codeaba con W.B. Yeats, George William Russell (el poeta Æ) era su mentor y frecuentaba los círculos teosóficos. Vivió dos veranos con los indios Navajo y estudió con un maestro Zen en Japón. Escribió incansablemente sobre religiones, filosofía oriental y tradición folclórica, sobre todo en la revista Parábola,que ayudó a fundar (su libro What the bee knows,1989, recoge muchos de estos ensayos). Fue seguidora del gurú armenio Gurdjieff (como el arquitecto Frank Lloyd Wrighto la actriz Kathryn Mansfield) de cuya presencia escribió:“Las máscaras se arrancaban sin piedad. Bajo la rigurosa benevolencia de su mirada, todos estaban desnudos”. Igual que cuando te miran “los ojos azules que parecen escrutarlo todo” de la institutriz.

Travers nunca se vio como una creadora, sino como un ave que incuba, dentro de una ancestral genealogía de narradores. Contaba que Mary Poppins se le apareció durante una enfermedad poco antes de escribir el libro. Le dijo “apunta”, y ella se limitó a hacerlo. No era cierto, más de diez años antes ya había escrito para un periódico australiano varios cuentos que aparecen en los libros, incluso uno en el que una institutriz llamada Mary Poppins pasa una velada dentro del cuadro de un artista callejero. Manejaba tan bien el mito, que creó uno para recontar su propia vida.



La gallina que incubaba Travers, la autora, fue mujer de contrastes: 
esotérica, bisexual, guasona, depresiva y fabulosa

                   
Pamela Lyndon Travers, alrededor de 1924. BRIDGEMAN / ACI


P.L. Travers no es Emma Thompson. La actriz británica la interpretó (como una fastidiosa solterona) en el biopicAl encuentro de Mr. Banks(2013)que narra la espinosa relación que mantuvieron durante décadas la autora y Walt Disney sobre la versión cinematográfica. El filme está basado, como casi todo lo que trata sobre Travers, en la extenuantemente minuciosa biografía publicada por la periodista australiana Valerie Lawson, Mary Poppins, she wrote(1999 y 2005, no traducida al castellano). Sus 400 páginas recorren 96 años de máscaras: Travers, siempre enigmática en lo personal (hosca si el entrevistador la presionaba), fabuló una y otra vez su vida. Sin embargo, contradictoria hasta el final, a los 90 años, vendió su archivo personal, perfectamente catalogado, a una biblioteca australiana para que cualquiera pudiese consultarlo.

Se llamaba Helen Lyndon Goff y no era británica, como le dijo muchas veces a medios y amigos. Era la hija de un emigrante londinense, Travers Goff, un humilde empleado en un banco de la Australia rural; no de un irlandés que llevaba una plantación de azúcar, como le gustaba contar y como acabó escribiendo The New York Timesen su obituario. El elemento definitorio de su infancia fue la muerte de su adorado padre, alcoholizado, cuando ella tenía siete años. De su niñez australiana sacó el anhelo por haber tenido otra (como tanto autores infantiles) y multitud de detalles: del paraguas con forma de loro de una criada, al “un, dos” (“spit, spot”) de la tía autoritaria y responsable que salvó a su madre viuda y a sus dos hermanas de la indigencia. En cuanto pudo, se marchó a Irlanda para ser poeta y conocer a los ídolos literarios que su padre que le recitaba de niña.

“Era enigmática, temperamental, leal, cariñosa, inspiradora, complicada y algunas veces exasperante”, cuenta por mail el escritor británico Brian Sibley, que fue su amigo durante años y con quien trabajó en una secuela cinematográfica que nunca se llegó a rodar por problemas de producción y casting; incluida la idea loquísima de que Michael Jackson interpretase al hermano del deshollinador (Dick Van Dyke). “Al contrario de lo que se cree, no le disgustaba tanto la película original como se cuenta”, dice Sibley, “era importante para ella defender la integridad de su personaje, pero también era una pragmática, sabía muy bien que Walt Disney había ayudado a alargar la vida de sus libros y apreciaba las ganancias que le reportó el filme” (hasta ese momento, el más exitoso del estudio).

                         
Portada de 'Mary Poppins' (Alianza)

Libre y en constante búsqueda espiritual, pero también hipocondriaca y con episodios depresivos. ¿Feminista? Ella estaba en otra onda, pero hizo de una institutriz indomable que nunca se justificaba ni pedía permiso, un personaje inmortal. Travers vivió durante una década con otra mujer y perdió la cabeza por el hermoso y mujeriego poeta Francis MacNamara. Cuando a los 40 decidió, en contra del consejo de todo el que la conocía, adoptar un niño sola, separó a dos gemelos, eligiendo cuál quedarse tras consultar con un astrólogo californiano. El gemelo que adoptó, Camillus –nieto del biógrafo de Yeats, Joe Hones-, creció pensando que su padre había muerto en los trópicos. El gemelo que se quedó en la granja de sus abuelos (con el resto de la prole que sus bohemios padres les habían encasquetado), decidió plantarse a los 17 años ante su hermano. Aquello no acabó bien. Camillus, ya adulto, aparece en varios documentales recriminando a su madre dos infancias destrozadas (que llevaron a dos vidas marcadas por el resentimiento y el alcohol). “Aquí tengo un trocito de Irlanda que puedo ver crecer en una maceta”, dice cínicamente sobre porqué le adoptó su madre. En otra ocasión rompe a llorar recordándo cuánto se querían y pide una copa a cámara.

Ya anciana, Travers desveló un episodio que para ella contestaba a la eterna pregunta: ¿de dónde vino Mary Poppins? Una noche su madre se fue de casa diciendo que iba a tirarse al río. Con 11 años, ella era la mayor. Sentó a sus hermanas frente al fuego y envueltas las tres en un edredón, les contó un cuento sobre un caballito blanco. Pasadas las horas, la madre finalmente regresó, empapada, pero viva. La hija había encontrado su voz narradora.

                      
Cartel de 'El regreso de Mary Poppins'

Un chamán doméstico

Mary Poppins desde luego no es Emily Blunt. La secuela El regreso de Mary Poppinsimagina a la institutriz volviendo a la calle del Cerezo cuando los niños son mayores. Los estudios Disney ya se la propusieron a Travers en los ochenta. Ella la rechazó, explica el escritor Brian Sibley, diciendo que solo sabía de Mary Poppins lo que aparecía en sus libros (otra contradicción: se jactaba de haberlos querido firmar Anónimo, pero era controladora al extremo de su obra). Aunque la premisa de la secuela no está mal (resuena a Peter Pan volviendo cuando Wendy es madre para llevarse a su hija a Nunca Jamás), todo lo demás falla. Disney usa el viejo truco de Disney, matar a la madre, para darle profundidad al asunto y la magia se emplea en último término como solución a un desahucio, que es como si en otro camino de Iluminación –alicatado de baldosas amarillas– Dorothy hubiese usado los chapines para ponerle un piso a Tía Em en Kansas. La Mary Poppins de Travers es mágica sin duda, pero no como un anuncio navideño, sino como los mitos que expresan el misterio, siniestro y luminoso, del mundo. Sus aventuras provocan asombro y desazón.

La secuela una ocasión perdida, porque la Mary Poppins original tiene mucho que decir aquí y ahora. Sus incursiones con los niños al Otro Lado se suceden sin más trama que la cotidianidad en la destartalada casa del Londres de entreguerras de los Banks y son un canto al aquelarre carnavalesco que subvierte y libera. Visitan a un extraño pariente que el segundo lunes del mes vive patas arriba para ganar perspectiva, a una anciana pastelera que les da de comer las puntas de sus dedos o un zoo donde los humanos están enjaulados y los animales hablan… Otras veces bailan con los astros para ser uno con el cosmos.

Es un alivio en la era de la hiperpaternidad que la niñera haga 
todo lo que tú haces mal sin inmutarse

Poppins es el chamán que abre la puerta de la percepción y guía por “la Grieta” –ofreciendo seguridad, pero sin dar explicaciones, faltaría más– y, cuando es necesario, les saca del mal viaje que ella misma ha provocado. A los dos minutos de conocerlos, en cuanto la señora Banks no está mirando, les da un misterioso jarabe que a todos les sabe a lo que más les gusta. Michael no quiere tomarse la medicina, pero comprende que es “imposible mirar a Mary Poppins y desobedecerla”: “Había en ella algo extraño y asombroso, algo que daba miedo y, a la vez, resultaba la mar de emocionante”. Con el tiempo, el niño se vuelve un auténtico devoto y acaba gritándole a su madre “¡Mary Poppins es la única persona en este mundo a la que quiero!”. Al final del segundo libro Mary Poppins se marcha a lomos de un tiovivo que gira como un derviche hacia el universo (imposible no ver a Gurdjieff y las danzas sagradas flotando por ahí). Varios personajes se despiden de ella, no sin antes preguntarle si no estará pensando subir también a los niños al tiovivo astral. “Solo darán un par de vueltas”, les contesta ella remilgada. Pero al lector le queda la duda de si se los va a llevar o no. La ves capaz.

             
Portada de 'Vuelve Mary Poppins'


Sin embargo, por muchas referencias místicas, la magia (y la gracia) de esta gurú de botines abrillantados y coqueto sombrerito de paja es que no solo acompaña a los pequeños en sus viajes trascendentes y psicodélicos (que a veces se ponen un poco densos de más). Lo mejor de los libros, lo más divertido, es cómo Poppins les guía por Este Lado. Por la tediosa retahíla de protocolos infantiles: lavarse, vestirse, recoger, comérselo todo, no molestar a los mayores… Y lo hace sin miramientos, sin ni un poco de azúcar, con una caprichosa mezcla de rigor y permisividad, de amenaza y recompensa. En la era de la hiperpaternidad responsable es un alivio que la mágica niñera a la que todos aman haga todo lo que tú haces mal sin inmutarse.

Mary Poppins es un chamán de andar por casa, un hilarante gurú de la crianza políticamente incorrecta, que como de pasada, a empeñones para que bajen más rápido la escalera, enseña a los niños a ironizar, a guardar las apariencias y al mismo tiempo a desconfiar de ellas. Con ella aprenden a escuchar a las ancianas y a mentir a los padres, a ser educados siempre e hipócritas cuando haga falta, y a no dar explicaciones, sobre todo, de lo que no las tiene.

YO NO ESCRIBO PARA NIÑOS

En la tele Maurice Sendak,autor deDonde viven los monstruos, daba una entrevista. “Le estaban lanzando las típicas preguntas irrelevantes: ¿te gustan los niños?, ¿tienes hijos?”. P.L. Travers lo estaba viendo en su casa y comenzó a gritarle a la pantalla: “Fuiste un niño, ¡diles eso!”. Por supuesto, Sendak, tras una pausa, lo dijo. “Yo fui un niño”. La anécdota la relata P.L. Traves en una tribuna publicada en The New York Timesen 1978 titulada Nunca escribí para niños.Hasta entonces, explica la autora, había esgrimido la cita de Beatrix Potter(“Escribo para darme el gusto”) y la idea de C.S. Lewis,la literatura infantil es mala literatura. La autora de Mary Poppins siempre renegó de la etiqueta (no para ella, sino en general) y de suavizar los contenidos para el público más joven. Era una amante del folclore, la fábula y los cuentos de hadas. “Se podría decir que los cuentos de hadas son los mitos precipitándose en un tiempo y un lugar”, escribió Travers en su discurso Solo conectar(1966) para la Biblioteca del Congreso de EE UU(imposible no pensar en el descenso feérico de Poppins sobre el Londres de entreguerras): “Por ejemplo, si este vaso de agua es el mito y lo bebo, la última gota –o los posos del vino- serían el cuento de hadas. La gota está hecha de lo mismo, todo lo esencial está ahí; es pequeña pero perfecta. No está miniminazada, no está hecha para que lo niños la puedan digerir”.

sábado, 31 de diciembre de 2016

2016, un año para olvidar

Los políticos ególatras
Los corruptos insaciables
Las empresas codiciosas
Las diferencias de oportunidades según las razas y países
La intolerancia con las creencias religiosas
Los terroristas violentos
La insoportable violencia de género
La educación frustrada (recomiendo leer a Martha C. Nussbaum. Ver El disfraz exterior de lo material)
El valor de la cultura, ausente en la sociedad
El excesivo tiempo dedicado a un trasto que solemos llevar casi siempre pegado a la oreja
El mermado mercado del arte, cada vez más débil
Los deportistas enriquecidos en exceso 
La falta de oportunidades para las nuevas generaciones que se incorporan al mercado laboral
La ausencia de las energías limpias
La invasión de la tecnología en todos los ámbitos sociales
La indolencia con el calentamiento del planeta Tierra
...

Fuente: El País




















Afortunadamente nos podemos consolar con la viñeta de Ros en El País del 30 de diciembre de 2016. Adiós 2016.

Ros - Viñeta en El País el 30 de diciembre de 2016


Para 2017 sería interesante arrancar con el propósito de elaborar una corta lista, pero sólida, de intenciones de acciones a realizar a lo largo del año, recuperando el tiempo perdido en cosas banales para dar tiempo a unos proyectos personales que estimulen nuestro desarrollo como persona y que nos hagan disfrutar.

sábado, 29 de octubre de 2016

Smalls huele a puro jazz

"Smalls Jazz Club fue creado en 1994 en Nueva York por el enigmático Mitchell Borden. Borden, ex submarinista de la marina de guerra, enfermero, filósofo y violinista de jazz, fundó el club con la iniciativa de crear un ambiente propicio para la música de jazz y su cultura. Borden, que reservó y consiguió el club, se acercó a los negocios desde una postura de generosidad en vez de lucro."

Entrada al Smalls Jazz Club
Smalls cree que es posible la paz en el mundo a través de la música, y ha acogido a numerosos músicos: Howard Alden, J.D. Allen, William Ash, Ehud Asherie, Omer Avital, David Berkman, Peter Bernstein, Brian Blade, Seamus Blake, Dwayne Burno, Chris Byars, Shard Cassity, Dwayne Clemons, Jay Collins, Marion Cowings, Jon Davis, Sasha Dobson, Duane Eubanks, Brian Floody, Joel Frahm, Ray Gallon, Paul Gill, Larry Goldings, Ned Goold, Jimmy Greene, Larry Ham, Tardo Hammer, Roy Hargrove, Ari Hoenig, Sherman Irby, Norah Jones, Ryan Kisor, Guillermo Klein, Myrna Lake, Carolyn Leonhart, Jason Linder, Joe Magnarelli, Jeremy Manasia, Joe Martin, Donny McCauslin, Brad Mehldau, Neal Miner, Tyler Mitchell, Jane Monheit, Mike Mullen, Zaid Nasser, Charles Owens, Jeremy Pelt, Sasha Perry, Jean Michel Pilc, Chris Potter, Josh Redman, Jon Roche, Ari Roland, Kurt Rosenwinkel, Grant Stewart, Phil Stewart, Joe Strasser, Greg Tardy Mark Turner, Diego Urcola, Richie Vitale, Myron Walden, Scott Wendholt, Spike Wilner, Ben Wolfe, Sam Yahel, Peter Zak y muchos otros.

Si vas a Nueva York, no se te ocurra irte sin pasar una noche por Smalls.




jueves, 4 de agosto de 2016

So Long, Marianne Ihlen

La semana pasada falleció Marianne Ihlen, mujer y amor de Leonard Cohen que lo inspiró en su aclamada canción “So Long Marianne” y que posteriormente influyó al músico en diversas canciones y poemas. Una relación amorosa que duró 7 años y que marcó indudablemente a los dos.

El día de hoy Cohen compartió a través de su cuenta de Facebook una carta dirigida a él que le envío Jan Christian Mollestad, quien se encontraba con Marianne en sus últimos días de vida. El músico pidió que esta carta sea utilizada en su memorial. Una carta indudablemente conmovedor. Además, compartió otros textos dedicados a Marianne que lograrán encontrar más abajo, en el post original de Facebook.

Fotografía de Leonard Cohen - Marianne Ihlen

Carta a Leonard Cohen de Jan Christian Mollestad:

Marianne durmió lentamente fuera de esta vida ayer por la tarde. Totalmente tranquila, rodeada de amigos cercanos.
Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con plena conciencia. Cuando la leímos en voz alta, ella sonrió del modo en que solo Marianne podía hacerlo. Levantó la mano, cuando dijiste que estabas justo detrás, lo suficientemente cerca como para llegar a ella.
Le dio una profunda tranquilidad que conocieras su condición. Y tu bendición para el viaje le dio fuerza adicional. Jan y sus amigos, que vieron lo que significó este mensaje para ella, te agradecerán profundamente haber respondido tan rápido y con tanto amor y compasión.
En su última hora, tomé su mano y tarareé “Bird on a Wire”, mientras apenas respiraba. Y cuando dejamos la habitación, después de que su alma hubiera volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su cabeza y susurramos tus palabras eternas: “So Long, Marianne”. 


Carta de Leonard Cohen a  Marianne Ihlen:

Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino. So long, Marianne.



Fotografía de James Burke - Marianne Ihlen y Leonard Cohen en la isla de Hidra (Grecia)

"So Long, Marianne" is a song written by Canadian poet and musician Leonard Cohen. It was featured on his debut album, Songs of Leonard Cohen. Pitchfork Media placed it at number 190 on their list of "The 200 Greatest Songs of the 1960s."

The song was inspired by Marianne Jensen (later Marianne Ihlen), whom Cohen met on the Greek island of Hydra in 1960. 

Fotografía de Leonard Cohen - Marianne Ihlen


Kari Hesthamar: "Marianne Ihlen was 23 years old when she arrived on the Greek island of Hydra. Leonard Cohen immortalised her in the song “So long, Marianne.” The story begins in the 1950s, in Oslo, a town marked by jazz and a budding youth rebellion. Together with her boyfriend Axel Jensen, Marianne runs away to Greece and lands on the island of Hydra, where a few international artists have already congregated, and they are soon joined by Göran Tunstrøm. Axel and Marianne buy a small white washed house where Axel Jensen amongst other stories writes his novel Line. After a couple of years Axel leaves the island, Marianne and their six months little son, for another woman. One day Marianne was in the village shop with her basket waiting to pick up bottled water and milk, a dark man is standing in the doorway with the sun behind him. He is saying: “Would you like to join us, we’re sitting outside?” It is Leonard Cohen. He calls her the most beautiful woman he has ever met. Cohen drives her home from Greece to Oslo. Later she receives a telegram from Montreal: “Have house. All I need is my woman and her son. Love Leonard.” Shortly afterwards she goes to Canada with her little boy. Cohen, Marianne and “little Axel” live together during the 60s, and commute between Montreal, New York and Hydra. Cohen dedicated his collection of poetry, Flowers for Hitler, to her. He has written many of his most famous poems and songs inspired by Marianne."

Cohen dedicated his third volume of poetry, Flowers for Hitler, to her, and she directly inspired many of his other songs and poems. A photo of her appears on the back cover of his second album, Songs from a Room.


SO LONG, MARIANNE (Songs of Leonard Cohen, 1967)


Come over to the window, my little darling
I'd like to try to read your palm
I used to think I was some kind of Gypsy boy
Before I let you take me home

Now so long, Marianne, it's time that we began
To laugh and cry and cry and laugh about it all again

Well you know that I love to live with you
But you make me forget so very much
I forget to pray for the angels
And then the angels forget to pray for us

Now so long, Marianne, it's time that we began

To laugh and cry and cry and laugh about it all again
 
We met when we were almost young
Deep in the green lilac park
You held on to me like I was a crucifix
As we went kneeling through the dark

Oh so long, Marianne, it's time that we began

To laugh and cry and cry and laugh about it all again
 
Your letters they all say that you're beside me now
Then why do I feel alone?
I'm standing on a ledge and your fine spider web
Is fastening my ankle to a stone

Now so long, Marianne, it's time that we began

To laugh and cry and cry and laugh about it all again


For now I need your hidden love
I'm cold as a new razor blade
You left when I told you I was curious
I never said that I was brave

Oh so long, Marianne, it's time that we began

To laugh and cry and cry and laugh about it all again
 
Oh, you are really such a pretty one
I see you've gone and changed your name again
And just when I climbed this whole mountainside
To wash my eyelids in the rain

Oh so long, Marianne, it's time that we began

To laugh and cry and cry and laugh about it all again

Portada del disco Songs of Leonard Cohen


martes, 26 de abril de 2016

Cervantes y Shakespeare en Altazor

África y Paco, mis libreros favoritos, nos sorprendieron a una pequeña gran multitud en su Librería Altazor en el día que se celebran los cuatrocientos años de la muerte de Cervantes y Shakespeare. Altazor es una librería exquisita, en la que puedes respirar sosiego mientras ojeas tentaciones por todas las esquinas. No hay libro malo en Altazor. Tampoco hay mal consejo. A unas pocas visitas que vayas conocen y memorizan tus gustos. Siempre te reciben con un libro que saben que disfrutarás.

Este gran día de las letras Paco me sorprendió con una faceta desconocida para mí. Sabía que le gusta el jazz, siempre suena algo exquisito cuando entras en la librería. Sin embargo, en esta ocasión me encontré con un concierto de música marchosa, desde standards de jazz al más puro rock. Paco, junto con Laura, Mela y Jose ya tienen en marcha su sueño, Rebelión en la Granja.
 

© 2016 Eduardo Ruigómez - Rebelión en la Granja: Paco (batería), Mela (guitarra), Jose (bajo), Laura (voz)


viernes, 15 de abril de 2016

A Neil Young no le gusta Monsanto, a mí tampoco

 "¿Qué hace Monsanto? Monsanto es una de las multinacionales que abarca el mercado alimenticio, usa una serie de semillas transgénicas para sus cultivos y también abarca el mercado global de pesticidas. Monsanto ha sido criticado también por limitar la variedad de semillas, y por lo tanto cultivos en el mercado, más lamentablemente ninguno de estos ejemplos no se compara a otras de las acciones y creaciones en las que ha estado involucrada la multinacional"...
 >> sigue leyendo el resto del artículo en la web de Ecoosfera.

Neil Young + Promise of the Real lanzó en 2015 un disco, The Monsanto Years, que no tiene desperdicio. Os dejo con su canción Monsanto Years:


 Neil Young + Promise of the Real - The Monsanto Years (2015)

NEIL YOUNG + PROMISE OF THE REAL
Monsanto Years

You never know what the future holds in the shallow soil of Monsanto, Monsanto
The moon is full and the seeds are sown while the farmer toils for Monsanto, Monsanto
When these seeds rise they're ready for the pesticide
And Roundup comes and brings the poison tide of Monsanto, Monsanto

The farmer knows he's got to grow what he can sell, Monsanto, Monsanto
So he signs a deal for GMOs that makes life hell with Monsanto, Monsanto
Every year he buys the patented seeds
Poison-ready they're what the corporation needs, Monsanto

When you shop for your daily bread and walk the aisles of Safeway, Safeway
Find the package to catch your eye that makes you smile at Safeway, at Safeway
Choose a picture of an old red barn on a field of green
With the farmer and his wife and children to complete the scene at Safeway, at Safeway

Dreams of the past come flooding back to the farmer's mind, his mother and father
Family seeds they used to save were gifts from God, not Monsanto, Monsanto
Their own child grows ill near the poisoned crops
While they work on, they can't find an easy way to stop, Monsanto, Monsanto

Don't care now what the Bible said so long ago not Monsanto, Monsanto
Give us this day our daily bread and let us not go with Monsanto, Monsanto
The seeds of life are not what they once were
Mother Nature and God don't own them anymore


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Me envía un vecino de Majadahonda este mensaje de la Asociación de Vecinos del Municipio: