miércoles, 8 de febrero de 2017

Lecturas para 2017

Mis lecturas para 2017:






















Herta Müller: Mi patria era una semilla de manzanaEditorial Siruela (2016)

Sinopsis de la editorial: "La premio nobel Herta Müller relata, en una lúcida conversación con Angelika Klammer, la historia de su vida desde su infancia en Rumanía hasta la actualidad.

«Me siento (una vez más) como si me estuviera viendo desde fuera». Así comenzaba Herta Müller su discurso tras la concesión del Premio Nobel. En una interesante conversación con Angelika Klammer habla de su trayectoria, desde su infancia en un pequeño pueblo rural del Bánato suabo hasta convertirse en la escritora mundialmente famosa que recibió en Estocolmo el premio literario más importante. 

En Mi patria era una semilla de manzana la autora reflexiona sobre su adolescencia y juventud en la ciudad rumana de Timisoara y el despertar de la conciencia política, sus primeros contactos con la literatura, los conflictos con el régimen comunista y la construcción de un camino propio a través de la escritura; también detalla por primera vez lo que la llevó a escribir y aquello que ha determinado su obra. Por otra parte, su descripción de la llegada a un nuevo país introduce una mirada distinta sobre la Alemania de los años ochenta y noventa, así como sobre la sociedad en que vivimos hoy."






Fiódor M. Dostoievski: Los demonios. Alba Editorial (2016)

Sinopsis de editorial: "El 21 de noviembre de 1869 un estudiante radical de la Escuela de Agricultura de Moscú, Iván I. Ivánov, era asesinado por cinco de sus compañeros, miembros del grupo revolucionario Represalia del Pueblo, que tramaba una revuelta para el 17 de febrero de 1870 (noveno aniversario de la liberación de la servidumbre). Dostoievski se inspiró en este hecho para Los demonios (1872), tal vez la primera novela sobre una «célula terrorista». Aunque la intencionalidad política es evidente, el caos y la destrucción que recrea surgen de una sátira de costumbres tan hilarante como hiriente que poco a poco se va transformando en una tragedia clásica. En el centro destacan dos personajes de distintas generaciones: el maduro y «muy respetable» Stepán Trofímovich Verjovenski, que, después de una dudosa carrera en el ámbito académico, vive desde hace tiempo de la generosidad −y del amor− de una rica viuda a la que le gusta verse como protectora de las humanidades; y el hijo de ésta y antiguo pupilo de Verjovenski, el joven Nikolái Vsévolodovich Stavroguin, de quien todo el mundo se enamora y cuya vida incoherente y abismal no parece procurarle, sin embargo, ningún placer. Verjovenski dice de sí mismo: «Je suis un vulgar gorrón, et rien de plus»; Stavroguin cree que, si está poseído por algún demonio, será por «un diablejo pequeño, repugnante, escrofuloso, resfriado, de los fracasados». Estos personajes van revelando, entre la brutalidad y la fascinación, las complejas compensaciones que ofrece el «derecho al deshonor» −una de las obsesiones dostoievskianas− en medio de una trama coral deslumbrante. La nueva traducción de Fernando Otero recupera en su integridad el gran estilo y la fuerza de atracción de esta obra maestra.
Este libro ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte"






















Iris Murdoch: El fuego y el sol. Editorial Siruela (2016)

Sinopsis de la editorial: "En este libro, basado en las conferencias que dictó en Roma en 1976, Iris Murdoch examina la visión de Platón sobre el arte y, en particular, las razones de la manifiesta hostilidad del filósofo hacia él. 

Para ello la autora, al tiempo que realiza un sintético recorrido por los elementos que fundamentan las teorías platónicas sobre la Belleza, busca una explicación al hecho de que el pensador griego atribuyera tanta importancia en su obra al papel que desempeña la Belleza, pero, paradójico, denigrara a los artistas. Apoyándose en el contraste entre las engañosas sombras del fuego de la Caverna y la luz del sol, iluminadora de la Verdad, Murdoch pone de relieve la labor primordial que desempeñan los creadores en la revelación de lo trascendente. 

Su certero examen se ve además enriquecido con las ideas sobre esta inagotable y apasionante cuestión de figuras tan destacadas como Kant, Kierkegaard, Freud, Tolstói o Jane Austen.",


























Herta Müller: En tierras baja. Editorial Siruela (2009)

Sinopsis de la editorial: "Herta Müller: En tierras bajas (Siruela, 2009) Por Eduardo Laporte, martes, 01 de diciembre de 2009 La academia sueca eligió en 2009 la voz de la rumana Herta Müller (1953) para el Nobel de Literatura. Una elección que sorprendió en las latitudes más meridionales de Europa, donde su nombre no era tan conocido como en la Centroeuropa postcomunista, sobre todo en Alemania, país en el que reside y cuya lengua ha adoptado para su producción literaria. La editorial española Siruela ya editó, en 1990, En tierras bajas, obra que Müller publicó en 1984 y que se reeditó en España en 2007 y, por tercera vez, el pasado octubre. En ella, la escritora describe el mundo rural de su infancia en una aldea enclavada al oeste de Rumanía, en la región de los suabos del Bánato, cerca de Hungría y Serbia. La descripción, descripción poética, con una mirada que no se aparta ante las asperezas, marca el ritmo de la obra. Una descripción en la que la narradora mantiene una distante posición, en la que hay todo menos nostalgia. Müller disecciona ese rico pero desolado universo rural en el que no hay espacio para la risa, la ternura o la esperanza. El tono del libro, escrito en alemán en su versión original, es fiel a esa realidad. No hay risa, ni ternura, ni apenas esperanza. Antes de comentar nada sobre En tierras bajas, cabría preguntarse si es una novela. Cabría preguntarse también qué debe tener una novela para ser considerada tal cosa. ¿Eran las novelas de Josep Pla, La calle estrecha, novelas? El propio Pla ponía en entredicho que, en efecto, lo fueran. Con En tierras bajas pasa como con muchas obras de Pla, que no sabemos si es novela (yo diría que no) sino algo más cercano a la ficción autobiográfica, guste o no el término, ficción producida con el material de la memoria. Porque la 'novela' de Müller no pretende contar ninguna historia, seducir al lector con ningún ardid narrativo, ni armar ningún artefacto argumental sostenido en una trama que avance hacia algún lado. Que lo sepa el lector antes de enfrentarse a esta lectura. 

¿Qué pretendió Herta Müller al escribir esta obrita? No parece que tuviera similares intenciones a las de Josep Pla, por seguir con el paralelismo. No se intuye esa vocación de fijar aquel universo vivo de la Cataluña rural que el autor del Cuaderno gris llevó a cabo en obras como la citada La calle estrecha. No hay ese afán de precisión, aunque fuera una precisión poética, y por tanto, didáctica en cierta manera, de Pla en el texto de Müller. La autora de origen rumano se apoya tan sólo en la descripción como recurso narrativo, y lo que quiere es denunciar ese universo cerrado y en cierta manera miserable, en el que creció. Un universo miserable no por la riqueza de lo concreto, de las mil y una sensaciones que el campo provee (“las hojas carcomidas vuelan por el aire como hongos invisibles”), sino por el poco entusiasmo que sus habitantes encuentran en él. Es un canto curioso, el de Müller, porque a pesar de todo se implica en la descripción de aquel mundo rural que conoce como un veterinario conoce la anatomía de un caballo. Curioso porque es aséptico, distante, pero a pesar de todo es, merece la pena ser escrito. Genera páginas, hay vida a pesar de todo. La vida en la ciudad, la vida en la ciudad a la que llega la chica de pueblo, no parece en cambio poseer toda esa fuerza misteriosa, como sugiera el final del libro. 

La no resignación, la literatura como forma de denuncia y el rechazo a la crudeza del mundo en que creció constituyen las señas de identidad de este libro, un cóctel literario muy del agrado de la academia sueca

Si uno se acerca a las notas biográficas de Müller encuentra un perfil en absoluto pasivo con la realidad político-social en la que le tocó vivir (postrimerías del comunismo) y una actitud de resistencia ante lo que ella considera siempre una opresión: cualquier forma de dictadura. Así, se negó a cooperar ante la Securitatea Statului, la Stasi rumana, y fue despedida de un empleo y llevada a declarar en más de cincuenta ocasiones. Muchos de sus libros fueron prohibidos o parcialmente censurados en su país y estudió y vivió en Timisoara, la ciudad que fue testigo de la revolución que acabó con el régimen opresor de Ceaucescu. No obstante, ella residía desde hacía dos años en Berlín. 

No tuvo lo que se puede considerar una infancia feliz: su padre sirvió para la SS en la Segunda Guerra Mundial y su madre fue deportada a la Unión Soviética, a un campo de concentración, durante cinco años. 

Unas biografías marcadas por la guerra, la carestía y la pesadumbre generales que fueron el paisaje humano habitual de las escenas que describe Müller en En tierras bajas. La no resignación, la literatura como forma de denuncia y el rechazo a la crudeza del mundo en que creció constituyen las señas de identidad de este libro, un cóctel literario muy del agrado de la academia sueca. Unos mimbres que se traducen en un libro de lectura algo difícil, tan difícil como puede ser la poesía, pues toda la obra es un gran poema, un poema descriptivo, en el que se van sucediendo distintas imágenes. Así, los animales domésticos, las flores, los tejidos, las hojas, las ranas (“cuando las charcas pierden profundidad, a las ranas se les seca el lomo”) son los verdaderos protagonistas. Son imágenes de un lirismo muy comedido, que cobran valor al ser escritas, al ser elegidas entre otras muchas, pero que no revisten unos velos poéticos especialmente pensados. No hay retórica, es una prosa poética desnuda, cuyo tono puede parecer, como ya se ha dicho, casi impersonal, lejano; no se sabe si hay celebración o repudio, y bajo esa dicotomía bascula el lector a lo largo de todas las páginas. Esa posición híbrida de la autora hace, pues, que el lector no llegue a empatizar del todo con un texto que, siendo más precisos, celebra repudiando, si es que eso es posible. (“Cuando mamá va a sacar dinero, no levanta las persianas de las ventanas. Enciende la luz en pleno día y el candelabro de cinco brazos alumbra desde una sola bombilla opaca. Sus otros cuatro brazos son ciegos”). 

Entre toda esa evocación campestre, que en opinión de este crítico resulta más bien excesiva, se cuelan algunos pasajes sugerentes, que sumergen al lector en un mundo nuevo e intenso

La descripción (que no narración) no es especialmente densa, se limita más a retratos certeros del universo rural que a evocaciones inspiradas. No obstante, el pulsar el nombre de todas esos elementos y su función desde la visión de una niña (flores lilas, bichos, flores de acacia, cordones, gatitos, cerezas, trenzas, vainas de mazorca, tallos de las gramíneas, vajilla vieja), todos esos elementos, decimos, como la rosa al pronunciarse en boca del poeta, “rosa”, no dejan de resultar evocadores. Y la evocación es poesía, y la poesía, en el formato de la prosa, puede generar cierto desasosiego en el lector que busque la agilidad de la narración. Müller hace prosa poética. 

Entre toda esa evocación campestre, que en opinión de este crítico resulta más bien excesiva, se cuelan algunos pasajes sugerentes, que sumergen al lector en un mundo nuevo e intenso. La intensidad del descubrimiento de la muerte en la joven niña, que le llegaba en forma de música los días laborables por la tarde. Pero hay más intensidad cuando la autora abandona el retrato de los conejos y las moscas que se pegan a las patas del ganado, para poner el ojo analítico sobre sus seres cercanos. Sus comentarios acerados sobre el carácter agrio y casi bárbaro de sus padres condensa una gran fuerza literaria. 

O el pasaje en que la niña describe el 'cuadro' que forman los excrementos, juntos, secos y de diferentes tonalidades en el 'váter' familiar. “Vi unas bolitas de caca negras y supe que la abuela estaba otra vez estreñida”. 


Ofrece la Nobel Herta Müller una inmersión poética al mundo de su infancia rural en Las tierras bajas bañado de un humor oscuro, de una melancolía por una infancia que no fue ninguna arcadia feliz, ninguna patria. Un echar la mirada atrás a un mundo que, aunque no implicara la mejor de las existencias posibles, encuentra una suerte redención gracias a la literatura, aunque no fuera la mejor de las existencias."
























Julien Gracq: Las tierras del ocaso (2016)

Sinopsis de la editorial Nocturna Ediciones: "En 1956, Julien Gracq termina una novela en la que llevaba inmerso tres años y que vería la luz póstumamente en 2014. La obra, ambientada en una época imprecisa -acaso la Edad Media- y en un reino asediado que está llegando a su fin, es una metáfora de la Ocupación. Para plantar cara a sus opresores, un grupo de voluntarios emprende un viaje a través de ciudades «amuralladas para la nada» y tierras llenas de «contrastes entre las negras pesadillas nocturnas y el deslumbramiento frente al amanecer del mundo».

Las tierras del ocaso es un canto a la fraternidad y al espíritu de resistencia ante los signos de un inminente cataclismo, así como una fiesta literaria de los sentidos."

Este libro que hace pocos meses que la Editorial Nocturna Ediciones ha publicado es la continuidad de otro libro excelente, El mar de las Sirtes, galardonada el premio Goncourt. Lo editó en España la Editorial Seix Barral. 

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Recojo una crítica del libro por Enrique Vila-Matas en El PaísJulien Gracq y la percepción de futuro

sábado, 31 de diciembre de 2016

2016, un año para olvidar

Los políticos ególatras
Los corruptos insaciables
Las empresas codiciosas
Las diferencias de oportunidades según las razas y países
La intolerancia con las creencias religiosas
Los terroristas violentos
La insoportable violencia de género
La educación frustrada (recomiendo leer a Martha C. Nussbaum. Ver El disfraz exterior de lo material)
El valor de la cultura, ausente en la sociedad
El excesivo tiempo dedicado a un trasto que solemos llevar casi siempre pegado a la oreja
El mermado mercado del arte, cada vez más débil
Los deportistas enriquecidos en exceso 
La falta de oportunidades para las nuevas generaciones que se incorporan al mercado laboral
La ausencia de las energías limpias
La invasión de la tecnología en todos los ámbitos sociales
La indolencia con el calentamiento del planeta Tierra
...

Fuente: El País




















Afortunadamente nos podemos consolar con la viñeta de Ros en El País del 30 de diciembre de 2016. Adiós 2016.

Ros - Viñeta en El País el 30 de diciembre de 2016


Para 2017 sería interesante arrancar con el propósito de elaborar una corta lista, pero sólida, de intenciones de acciones a realizar a lo largo del año, recuperando el tiempo perdido en cosas banales para dar tiempo a unos proyectos personales que estimulen nuestro desarrollo como persona y que nos hagan disfrutar.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Ken Loach despierta los dilemas de Marx


Ken Loach                                                                                                                    Andre Piettre
La visión de la última película de Ken Loach, Yo, Daniel Blake (2016), me ha conducido a la lectura del libro de Andre Piettre: Marx y Marxismo (1957). 

El protagonista de la película, Daniel, se ha quedado sin trabajo en una edad en la que ya es difícil encontrar oportunidades, así que acude a las ayudas sociales en busca de una oportunidad de salir adelante. Sin embargo, no es capaz de vencer una burocracia rígida que le abandona por no estar familiarizado con el laberinto de las nuevas tecnologías. En paralelo conoce a una mujer soltera, Rachel, con dos hijos, que tuvo que desplazarse desde otra ciudad lejana y así esquivar que le enviasen a un hogar de acogida. Ambos, reos de una burocracia que los rechaza, intentan apoyarse mutuamente en busca de una salida.

Imagen del protagonista de la película, Daniel, ya rendido sin esperanza alguna

Marx
Andre Piettre escribió su libro a mediados del siglo XX, y Ken Loach nos regala una exquisita obra llena de vida, con sus luces y obstáculos. ¿Y por qué relaciono la película con el libro de Andre Piettre? Da igual pensar en los finales del siglo XIX o los principios del siglo XXI. Poco hemos cambiado en acercar la igualdad de oportunidades a todos. Ken Loach dice que "según el proyecto neoliberal, la mano de obra debe ser vulnerable, por que así aceptará salarios bajos, contratos basura y trabajos temporales. Y para que el trabajador siga siendo vulnerable hay que hacerle creer que la culpa de lo que le pasa es suya, que tiene lo que merece. Porque si la culpa fuera del sistema habría que cambiarlo, y eso no interesa.. En realidad, la burocracia es increíblemente eficaz en su ineficiencia".


En el libro de Andre Piettre, "Marx y marxismo", en la edición que consulto de 1964, en la página 119 he encontrado un capítulo interesante con el título "La concentración progresiva de las empresas". Cuando lo leí por la primera vez en la universidad me sedujo, al tiempo que me aterró, al descubrir el concepto de concentración progresiva de empresas. Ese proceso, si fuese real o posible, significaría que estamos construyendo una pesadilla en la que de forma utópica escalaríamos a la cima de un triángulo en cada sector con una gigantesca y única empresa, de tal manera que desaparecería la competencia, actuando fuera de control. ¿Es un sueño o una cercana realidad? ¿Podrán los artesanos sacarnos de esta pesadilla?

Apunto unas frases del libro en negrita:

Andre Piettre dice que para Marx la “concentración progresiva de las empresas…” nos lleva a nos lleva “a la fusión de un número superior de capitales en un número menor; en una palabra: a la centralización propiamente dicha”.

Proudon deja bien claro lo que significa esa concentración: “La competencia matará a la competencia”.

Y más adelante Andre Piettre recoge los efectos que pueden manifestarse: “La concentración creciente del capital conducirá,pues, a un efecto acumulativo, a la vez cualitativo y cuantitativo: no sólo acrecentará sin cesar el proletariado, eliminado las pequeñas empresas, arruinando a las clases medias, etc., sino que acrecentará la plebe innumerable, cada vez más miserable.. A la proletarización creciente corresponde, por tanto, el empobrecimiento creciente”.




martes, 1 de noviembre de 2016

Ai Weiwei, el artista omnipresente, en la catedral de Cuenca y en el Halloween de Nueva York

Un detalle de la instalación 'S.A.C.R.E.D.', de Ai Weiwei. L. S. EL PAÍS VÍDEO
 Ai Weiwei (Pekín, 1957) revive su calvario en la catedral de Cuenca hasta el 11 de diceimbre de 2016. Fue detenido el 3 de abril de 2011 en el aeropuerto de la capital china porque las autoridades consideraban que sus motivos para viajar eran confusos. El régimen comunista no podía digerir su feroz crítica y sus permanentes denuncias. Le encerró durante 81 días. Ai recreó las vivencias de ese calvario en una de sus piezas más famosas e imponentes, S.A.C.R.E.D (2011-2013), formada por seis cajas de hierro (377 x 198 x 153 cm) en las que otros tantos dioramas reproducen escenas sobre su vida en el interior de la celda. Son momentos cotidianos en los que sus guardianes no hacen alarde de agresividad, pero imponen su presencia en los momentos más privados de su supervivencia... >> sigue leyendo

Fotografía de Eduardo Ruigómez - Con Ai Weiwei en Halloween en Nueva York (2016)


sábado, 29 de octubre de 2016

Smalls huele a puro jazz

"Smalls Jazz Club fue creado en 1994 en Nueva York por el enigmático Mitchell Borden. Borden, ex submarinista de la marina de guerra, enfermero, filósofo y violinista de jazz, fundó el club con la iniciativa de crear un ambiente propicio para la música de jazz y su cultura. Borden, que reservó y consiguió el club, se acercó a los negocios desde una postura de generosidad en vez de lucro."

Entrada al Smalls Jazz Club
Smalls cree que es posible la paz en el mundo a través de la música, y ha acogido a numerosos músicos: Howard Alden, J.D. Allen, William Ash, Ehud Asherie, Omer Avital, David Berkman, Peter Bernstein, Brian Blade, Seamus Blake, Dwayne Burno, Chris Byars, Shard Cassity, Dwayne Clemons, Jay Collins, Marion Cowings, Jon Davis, Sasha Dobson, Duane Eubanks, Brian Floody, Joel Frahm, Ray Gallon, Paul Gill, Larry Goldings, Ned Goold, Jimmy Greene, Larry Ham, Tardo Hammer, Roy Hargrove, Ari Hoenig, Sherman Irby, Norah Jones, Ryan Kisor, Guillermo Klein, Myrna Lake, Carolyn Leonhart, Jason Linder, Joe Magnarelli, Jeremy Manasia, Joe Martin, Donny McCauslin, Brad Mehldau, Neal Miner, Tyler Mitchell, Jane Monheit, Mike Mullen, Zaid Nasser, Charles Owens, Jeremy Pelt, Sasha Perry, Jean Michel Pilc, Chris Potter, Josh Redman, Jon Roche, Ari Roland, Kurt Rosenwinkel, Grant Stewart, Phil Stewart, Joe Strasser, Greg Tardy Mark Turner, Diego Urcola, Richie Vitale, Myron Walden, Scott Wendholt, Spike Wilner, Ben Wolfe, Sam Yahel, Peter Zak y muchos otros.




viernes, 23 de septiembre de 2016

Nudos y coleta

Nudos y coleta es una serie fotográfica de principios de la década de 1980 que puede verse en el apartado Non Stoops de mi web. Se compone de 21 imágenes en blanco y negro. Recoge impresiones de la calle espontáneas encontrados en diferentes escenarios de Madrid. Aún no había leído El paseo, de Robert Walser, ya que no lo descubrí hasta el año 1996 gracias a la edición de Siruela. Enseguida asocié una cierta forma común de callejear por la ciudad: salir a la calle sin rumbo, sin prisas, observando todo lo que nos rodea, voces, colores, objetos... La pauta del paseo, lento y tranquilo, permite observar todo lo que sucede alrededor con el sosiego de un tiempo infinito. Así, el ojo no pierde detalle y encuentra tesoros que acaban en los baúles de nuestros proyectos.

Nudos y coleta atiende a pequeños detalles, silentes, apenas percibidos. Solo encontramos la fortuna cuando nos aproximamos hasta alcanzar el valor del gesto apreciado. Es entonces cuando aparece el símbolo, que da vida, lo enriquece y nos provoca el entusiasmo.


© Eduardo Ruigómez 2016 - Serie Nudos y coleta / Acceso

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La cámara oscura, los reflejos y la luz del mar





Los Arnolfino se reflejan en un espejo circular durante la ceremonia de su boda en 1434. El efecto del espejo produce un efecto de distorsión, dando sensación de volumen, acercándonos a la realidad. Pieter Janssens Elinga, pintor de la Escuela Holandesa del Siglo XVII, construye un cuadro de perspectiva con el que realiza experimentos con la luz, elementos arquitecturales y la cámara oscura. Surge la magia, lo que ves puede no ser real.

Carel Fabritius pintó el cuadro Vista de Delft en 1652, reconocido como una parte original de un cuadro de perspectiva. Para crear la sensación de volumen de la calle Fabritius utilizó un  distanciómetro de la época.

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© Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2010)

El mar abraza la claridad que surca las sendas abiertas por las nubes al paso del viento. Surgen los reflejos y brilla la luz, genera sensaciones, distorsiona el horizonte. Nos deslumbra, juega con nosotros armando un mecano de sombras y luces con las olas.

© Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2011)

 © Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2012)

© Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2013)

© Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2014)

© Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2015)

© Eduardo Ruigómez - Reflejo acuoso (2016)

jueves, 18 de agosto de 2016

Paseo con el zinc por el barrio Hinojedo-Muelle

Cerca de la desembocadura del río Saja han habilitado un camino asfaltado para peatones, bicis y motos, siguiendo el borde izquierdo del río hasta Suances, ya a la altura del mar. Es un lugar aparentemente tranquilo, usado por vecinos y veraneantes para llegar a la playa desde los alrededores del interior. 

Pero en realidad lo que me despertó la curiosidad por concocer la zona fue registrar con la cámara fotográfica la decadencia del mayor yacimiento de zinc en Europa. Ubicada la mina inicialmente en Reocín desde 1856 y gestionada por la Real Compañía Asturiana de Minas hasta que en el año 1981 la compra Asturiana de Zinc, ampliando las instalaciones con la fábrica de ácido sulfúrico en el barrio de Hinojedo-Muelle. 

Bajo un sol atroz caminé impasible a lo largo de la ría. Un espacio paradisiáco retraido ante los restos de una actividad comercial agresiva con el entorno. Reseño un enlace a Wikipedia que describe de forma amplia la historia de la empresa.