miércoles, 21 de mayo de 2014

VROOOOMING

© Eduardo Ruigómez - Ruido noctámbulo (2014)
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Alex Ross escribió en 2009 un libro ambicioso sobre la música del siglo XX, "El ruido eterno", que abarca una gran variedad de músicos que van desde Richard Strauss a The velvet Underground. Mi interpretación del concepto ruido eterno se acerca al existencialismo de Kierkegaard, asumiendo la música como una experiencia única, individual, con todos los sentidos, con toda la subjetividad de lo infinito, igual que la evanescencia fugaz de unas notas que sobrevienen a otras, la esencia de lo efímero, el intenso placer, la tensa sensación de la totalidad.

Robert Graves, en su libro Difficult questions, easy answers nos sugiere que las aves persuadieron a los hombres a imitar el cariñoso canto de los gallos en sus relaciones con las gallinas. De ahí al siglo XX hay un largo recorrido apasionante. No sé si la música que componemos es sucedánea del gorjeo de las aves, pero sí está claro que la creación musical ha sido intensiva dentro de una admirable evolución cultural y humanista.

© Eduardo Ruigómez - VROOOOM (2010)
Sin embargo, a veces el ruido eterno se transforma en pesadilla. Si salimos afuera del territorio cultural, el ruido suele quedarse en manifestaciones de sonidos desgradables, lo más parecido a un zumbido inarticulado. Si los pájaros de Robert Graves necesitan cantar más alto para comunicarse en las ruidosas ciudades, supongo que puede entenderse que los ciudadanos estemos indefensos contra un ruido estrepitoso, generalizado en todo tipo de manifestaciones: aceras convertidas en bares bulliciosos a todas horas, sonidos de televisores que traspasan tabiques, motos y coches siempre acelerados sin piedad de los peatones, todo tipo de instrumentos de jardinería como sopladoras de hojas o motosierras infernales que invaden las calles... 

¿Hay alguien al otro lado de la pantalla que puede solucionar esto? VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOO VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM VROOOOM...







viernes, 16 de mayo de 2014

Nostalgia de los paraísos perdidos


Era un pueblo parecido al de Asterix, tranquilo y olvidado del resto del mundo. Ni siquiera salía en los mapas. Era lo más parecido a un paraíso. Si Proust hubiese podido acercarse a Noja por los años 70, es posible que los escenarios de su querido Balbec junto al mar los habría cambiado por Noja para su novela En busca del tiempo perdido, especialmente la 2ª parte, A la sombra de las muchachas en flor.

© Eduardo Ruigómez - Costa de Noja (2006)

A partir de los ochenta empezaron a llegar los romanos, una invasión en regla de centurias sedientas por renovar y modernizar el pueblo. Al igual que los antiguos romanos, tienen gran afición a la construcción, de lo cual han ido dejando a lo largo de los años una exhibición de sus gustos, poderío y técnica, básicamente centrados en el ladrillo y el cemento. Poco a poco las casas, casucas y casonas empezaron a ser desplazadas por edificios verticales con ascensores, garajes y negocios en los bajos. Del mismo modo, los callejos abrigados por castaños sucumbieron ante el asfalto y las aceras.

Y llegamos a la actualidad. En estos momentos puede suceder que desaparezca uno de los últimos resquicios del paraíso: la costa del pueblo: dos playas, Trengandin y Ris, unidas por una costa rocosa y boscosa, por cierto bastante abandonada. Ese pequeño tesoro no tiene quién le defienda frente a un proyecto para levantar un puerto deportivo donde hay rocas y calas.

Si quieres parar el deterioro de la costa de Noja, puedes firmar aquí:
No a la construcción del puerto deportivo de Noja y retirada total del proyecto


© Eduardo Ruigómez - Costa de Noja entre las playas de Trengandin y Ris (2010)

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Si en el norte vemos la destrucción de lo bello, en el sur asoma la construcción de lo esperpéntico. El mejor ejemplo es Cabo de Gata. En ambos casos (como miles y miles a lo largo de las costas de España), detrás campa la voracidad de unos pocos frente a la impotencia de la mayoría. El resultado final siempre materializa en el deterioro de nuestras costas y me temo que las nuevas leyes del medio ambiente van a estimular numerosas iniciativas nocivas para nuestras costas.

© Eduardo Ruigómez - Cabo de Gata - Hotel El  Algarrobico (2013)

Me gusta el Cabo de Gata a través de las fotografías de Manuel Falcés y los textos del poeta José Ángel Valente, editado por la Fundación Unicaja. Su libro, evidentemente, no refleja la presencia del Hotel Algarrobico. El destino de este edificio intruso está en manos de la Justicia, que en su día ordenó detener la construcción por estar en un zona de suelo no urbanizable de especial portección, según sentencia firme e irrevocable de marzo de 2012 del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, declarando ilegal edificio y obligando a su demolición para devolver al espacio a su estado original. 

En marzo de 2014, el mismo tribunal ha declarado urbanizable el suelo del hotel. El edificio está casi terminado y paralizado desde 2006. Hay varios litigios sobre la urbanizabilidad del suelo y sobre las licencias de construcción. La sentencia ha sido recurrida ante el Tribunal Supremo.


© Manuel Falcés y José Ángel Valente - Cabo de Gata




jueves, 15 de mayo de 2014

¡Poderoso ombligo!

© Eduardo Ruigómez - Disputa por un ombligo (1975)


Me apetece especular con una escena paradójica en el Paraíso a partir del sexto día de la Creación, donde Adán y Eva disfrutaban de una vida plena y eterna, rebosante de felicidad, sin problemas ni necesidades que cubrir. Me pregunto si en esos tiempos supuestamente infinitos, quebrados más tarde a raíz de la expulsión, ¿cómo era Eva? La primera mujer de la creación aun no necesitaba un ombligo. 

El ombligo, supongo, tuvo que surgir tras la caída de Adán y Eva. Hasta entonces no habían tenido roles previstos sobre la cuestión planteada, pero con la llegada de la concepción de Caín cambiaban las cosas. A partir de aquí la fantasía entra en el escenario y podemos imaginar una batalla campal entre Adán y Eva por la apropiación del simbólico ombligo.

Como dato curioso, en la Wikipedia se menciona una tribu aborigen australiana, los Anmatyerr, cuyos miembros pensaban que los llamados «muris» o «gérmenes de los niños» se escondían tras las rocas o los árboles esperando entrar en las mujeres por el ombligo para embarazarlas, sin relacionar realmente el orificio de dar a luz con el de la concepción.

martes, 13 de mayo de 2014

El punto de fuga siempre nos conduce al paraíso

Fotografía de Eduardo Ruigómez - Punto de fuga (2013)


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Me pilló en un momento que paseaba abstraído en algo que ahora no recuerdo, seguramente banal, quizás placebo para tranquilizar el ánimo. Se acercó y me pidió ayuda para orientarle a encontrar el camino al paraíso. Una petición un tanto extraña, ¿acaso existe el paraíso en este mundo? 

El hombre miraba de forma nerviosa a uno y otro lado, como si su destino estuviera a la vista. Hice un esfuerzo por intuir lo que buscaba, y mirándole a sus ojos temblones, le pedí más detalles de su destino con el mejor deseo de facilitarle la consecución de su objetivo. Por respuesta sólo obtuve un incoherente soliloquio de paraíso-paraíso-paraíso... Me acordé de Dante, los Talking Heads, El Dueso, Dvorák y, por último, del socorrido Milton. Pero todos esas referencias eran lejanas y poco prácticas. 

Mi interlocutor no parecía desatascar su desesperanza, así que le propuse seguir caminando juntos, tiempo en el que podría sonsacarle pormenores de su destino. La ruta improvisada nos condujo por una extraña senda de muros carcelarios a un lado y selva excesiva al otro lado. El entorno solitario agigantaba el silencio del viento. Nos detuvimos un instante, momento que aprovechamos para girar en redondo y registrar de un vistazo el entorno. Y entonces él habló.

<<Aquieta, hermano, nuestra voluntad
la caridad, haciendo que queramos
sin más ansiar, aquello que tenemos.


Si estar más elevadas deseásemos,
este deseo sería contrario
a lo que quiere quien aquí nos puso;


lo cual, como verás, es imposible,
si estar en caridad aquí es necesse
y consideras su naturaleza.


Esencial es al bienaventurado
con el querer divino conformarse,
para que se hagan unos los quereres;


y así el estar en uno u otro grado
en este reino, a todo el reino place
como al Rey que nos forma en sus deseos.


Y en su querer se encuentra nuestra paz:
y es el mar al que todo se dirige
lo que él crea o lo que hace la natura.»


Vi claramente entonces cómo el cielo
es todo paraíso, etsi la gracia
del sumo bien no llueva de igual modo.>> *


Retomamos el paseo. Trás un recodo angosto, la vereda se estiraba en una larga recta hasta un lejano horizonte diáfano, rebosante de luz. El paraíso salió a nuestro encuentro.

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* Dante - La divina comedia / Paraíso



domingo, 11 de mayo de 2014

Los ecos silenciosos de Lois

Video de Lois PatiñoMountain in Shadow (fragmento, 2014)




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La montaña impone su presencia de dominio absoluto. Es poderosa, grandiosa, casi abarca el infinito. En sus entrañas hay vida minúscula, pero no altera la paz reinante. Si observamos con detalle, comprobaremos que algo perturbador sucede.

Como en un Tableau vivant, los personajes de Lois Patiño deambulan aparentemente estáticos, erráticos, silenciosos. La escena es hipnótica, envuelta en el misterio de la nada, sin origen ni destino, abandonados entre los ecos que envuelven la atmósfera de silencio. Son almas perdidas en el limbo, donde nada sucede, sólo implica un estar sin estar.

Exposición: Eco de la Imagen, Lois Patiño
Sede: La New Gallery

Calle de Carranza, 6
Ciudad: Madrid
País: España
Fechas: Del 4 de abril al 31 de mayo de 2014

martes, 29 de abril de 2014

Geiser reflexiona sobre la creación del mundo


http://www.eduardoruigomez.com/
"En los momentos en que la lluvia amaina, no es que pare del todo, sino que se hace más tenue, de modo que deja de oírse en el tejado, una lluvia que es sólo un difuminado silencioso delante de la oscuridad del abeto más cercano, entonces no hay silencio; todo lo contrario, entonces es cuando se empiezan a oír los murmullos del valle; debe de haber pequeños ríos por todas partes, una gran cantidad de ríos pequeños que no existen cuando no llueve. Un murmullo continuado llega de todo el valle.


La creación del mundo.                     
Job 38; Salm. 33, 6-9; Salm. 104; Prov. 8, 22-31

En el principio creó Dios el cielo y la Tierra. 2. La Tierra estaba desierta y sola y las tinieblas yacían sobre las aguas, y el Espíritu de Dios planeaba por encima de las aguas.   

Si existirá Dios en el momento en que ya no haya ningún cerebro humano que pueda imaginar una creación sin creador se pregunta el señor Geiser."

Max Frisch - El hombre aparece en el Holoceno - Ediciones Alpha Decay. Traducción de Eustaquio Barjau.


jueves, 24 de abril de 2014

Puedo ver a Dzhokhar bajo la lona que le oculta

Dzhokhar Tsarnaev se oculta bajo la lona de un barco estacionado en un jardín. Se siente seguro, nadie le ve. Acaba de cometer un atentado terrorista en el Maratón de Boston de 2013. Solo espera a que pase el tiempo y pueda perderse sin problemas.







Desde el aire un helicóptero rastrea la zona. Va equipado con una cámara FLIR de infrarrojos que detecta el calor de los cuerpos. Dzhokhar no ve el helicóptero que merodea por el aire, tan solo escucha su zumbido. En cambio, desde la cámara del helicóptero no se ve la lona que oculta a Dzhokhar, pero sí se le ve a él.


Lo visible e invisible juegan al escondite: yo te veo pero tu no me ves. Si la fantasía representa lo que no se ve, puedo imaginar el turbulento proceso de Dzhokhar intentado descifrar lo que está sucediendo por encima de su cabeza. En cambio la transparencia habita en el terreno de la realidad, lo que permite a los tripulantes del helicóptero captar toda la información que requieren. La la transparencia y la opacidad nos plantean dos formas distintas de entender lo que nos rodea, asumir lo que observamos y soñar lo que no alcanzamos.

Dice Joshua Meyrowitz en un artículo sobre las nuevas visibilidades (Revista de Occidente nº 386-387) que los humanos hemos sido seres miopes por naturaleza durante milenios.

martes, 22 de abril de 2014

Geometría infinita



A finales de 2002 asistí a la inauguración de una exposición de Joan Hernández Pijuan en la Galería Soledad Lorenzo. Hasta entonces no había tenido la oportunidad de conocer de cerca a uno de los pintores que desde hacía mucho tiempo seguía y apreciaba. Tuve la suerte de poder conversar un buen rato con él frente a sus cuadros y compartir juntos la cena que siguió con el pintor Fernando Sánchez-Calderón


Este primer y último contacto directo con Hernández Pijuan fue muy atractivo. Y esto es lo que quiero resaltar ahora: estaba ante un hombre afable de hábitos sencillos. Con toda naturalidad me introdujo en el trasfondo de su obra, de cómo algo que parecía complejo en realidad era absolutamente simple y hermoso: ensimismado con la naturaleza, acostumbraba a pasear con su perro por el campo, espacio donde su imaginación desbordaba los límites de la realidad que lo rodeaba, convirtiendo los campos de trigo en geometrías infinitas de gran belleza.

Óleo sobre tela de Joan Hernández Pijuan - Azulejos (1996)
Hernández Pijuan, en un breve espacio de tiempo, me enseñó a profundizar mi mirada, a imaginar lo que no se ve cuando miras. Gracias Joan.

En el texto del catálogo de la exposición, Mariano Navarro contaba una anécdota que confirmaba la mirada del pintor: cuando unos meses antes estaban contemplando las obras seleccionadas, Hernández Pijuan ocultó los cuadros cuyo tema era una montaña al tiempo que le indicaba que justo esa montaña era la que se veía por la ventana del estudio. Mariano Navarro se asomó y solo pudo ver un enorme ciprés ocultando la vista. Ante el desconcierto de su interlocutor, Hernández Pijuan le respondió con un deje de obviedad: <<Detrás, detrás de del ciprés está la montaña>>.
 
Fotografía de Eduardo Ruigómez - Geometría infinita (2014)


La fantasía representa lo que no se ve

Tomo de Apolonio de Tiana su propuesta de que la fantasía representa lo que no se ve. Cuando paseamos por una calle tranquila de un pueblo pequeño y escuchamos nuestros pasos envueltos en el eco del vacío, podemos sentir que hay vida a pocos metros de nosotros, el olor de una cocina en ebullición, el estruendo de una televisión, el llanto de un niño, multitud de señales que indican actividad, presencia humana, un reflejo espontáneo de lo que llamamos vivir.

De igual manera se me antoja que funciona la fantasía en nuestras mentes. Ante el reto de la acción ejercitamos los recursos infinitos que nos rodean, sean físicos o intelectuales. Frente a la imitación, impera el instinto de la creación. Nuestra razón de ser es innovar, imaginar, inventar, soñar.

Volviendo al símbolo de la callle vacía, nuestra mente está siempre predispuesta para desvelar lo que no vemos. Estar paseando por una calle vacía resulta ser de lo más estimulante. Pura magia.

Fotografía de Eduardo Ruigómez - Calle tranquila (2014)

lunes, 21 de abril de 2014

Cada mochuelo a su olivo (adiós vacaciones)

http://www.eduardoruigomez.com/
Fotografía de Eduardo Ruigómez - Gaviota irritada (2014)

Este año la Dirección General de Tráfico ha estimado 7,5 millones de desplazamientos por carretera en España durante las vacaciones de Semana Santa. ¿Cómo calcula la DGT el número de desplazamientos en Semana Santa?

miércoles, 2 de abril de 2014

Flowers in the rain

Fotografía de Eduardo Ruigómez - Flowers in the rain (2014)


THE MOVE
Flowers in the rain

Woke up one morning half asleep
With all my blankets in a heap
And yellow roses scattered all around
The time was still approaching
For I couldn't stand it anymore
Some marigolds upon my eiderdown
*I'm just sitting watching flowers in the rain
Feel the power of the rain making the garden grow
I'm just sitting watching flowers in the rain
Feel the power of the rain keeping me good
So I lay upon my side
With all the windows open wide
Couldn't pressurize my head from speaking
Hoping not to make a sound
I pushed my bed into the grounds
In time to catch the sight that I was seeking
(*repeat)
If this perfect pleasure has to be
Then this is paradise to me
If my pillow's getting wet
I can't see that it matters much to me
I heard the flowers in the trees
Make conversation with the trees
Relieved to leave reality behind me
With my commitments in a mess
My sleep is not a way of rest
In a world of fantasy you'll find me
(*repeat)
Watching flowers in the rain
Flower in the rain
Power flowers in the rain
Flower power in the rain
(fade out)



martes, 25 de marzo de 2014

Always acting


Fotografía de Eduardo Ruigómez - Watching, de la serie WALKING


RUNNING ON EMPTY

Alzo la vista al cielo en busca de una señal que ilumine mis pensamientos. ¿Qué es lo que percibo entre la niebla dispersa? Mis pasos se mueven errantes, son plantillas celestes desorientadas en busca de un destino. Lo que veo empaña mis sentidos, hay confusión, dudas que entorpecen el avance. Si miro al suelo imagino el desierto en una noche oscura. ¿Puede nacer la esperanza entre los surcos de la tierra?

Como el viento que vuela, la inspiración recorre espacios abiertos sin rumbo definido. La veleta oscila de sur a norte a hombros de ráfagas despeinadas. Rachas de aire que huelen a mar y tomillo, suspiros de ingenio que la naturaleza nos regala.

Soy transparente, y lo visible me rodea. Las campanas del destino llaman a la puerta, la festiva retreta anima la velada. Es el abrazo invisible de lo cercano por venir. Despierta cuerpo latente y ponte en marcha, la estela del sol en fuga te reclama.

Abro la ventana. La luz del oasis produce espejismos, los sueños despiertan y vuelan junto a los verdecillos en celo. El espacio abierto estimula la fertilidad, las ideas salen del cascarón, la creación revoluciona mi pequeño planeta.

Las tinieblas ceden paso a la acción. La invisibilidad deriva en presencia, veo lo que no veía. Una energía infinita impulsa la acción, un movimiento continuo, sin freno ni excusas evasivas. Si me paro la magia se rompe. En marcha de forma constante, siempre. 

Walking, Running, Travelling, Watching, Swimming, Flowing, Chatting, Resting, Reading, Jumping, Negociating, Driving, Contemplating, Parking, Snapping, Hanging up, Posing, Housing, Imagining, Looking, Shouting, Fishing… Life means acting always.


lunes, 17 de marzo de 2014

¿Herederos de la Tierra?

Emigro de los paisajes surrealistas de Magritte a los paisajes rotos de Europa. En el número de primavera de 1974 de la revista americana Horizon: A Magazine of the Arts aparece un artículo de Edmond Taylor sobre los movimientos separatistas que cohabitan en Europa, proyectando al futuro un escenario sin grandes cambios en el que se preservarán de la extinción las lenguas minoritarias. La vieja Europa aparece como un mapa roto por viejas heridas que nunca acaban de cicatrizar.

Arnold J. Toynbee
Un escenario de desencuentros e imposibles reconciliaciones que invita a elevarnos a mayor escala. Y lo hago de la mano del historiador Arnold J. Toynbee. En el verano de 1974, un año antes de morir, publica un artículo también en Horizon en donde reflexiona sobre el futuro del liderazgo mundial. En el texto citado explora la evolución del liderazgo de las potencias mundiales, cómo se comportan en función de las huellas culturales que les da forma. 

Con la Revolución Industrial Occidente logró una enorme influencia apoyándose en un mensaje muy simple basado en la válvula que controla la codicia humana: la búsqueda del propio interés es la mejor receta para lograr el máximo nivel de bienestar social. Dos siglos después de practicar ese espíritu rapaz, comprobamos que es una aventura fallida. Toynbee sugiere que la desunión social inhabilita a Occidente a liderar políticamente el mundo. En paralelo analiza el caso de China, a la que ya en esas fechas vaticina un futuro poderoso. Ve a China capaz de lograr el liderazgo de forma sólida, porque dentro de sus inmensas dimensiones ha sido plenamente eficaz de mantener unidas a millones de persona con una relativa paz estable, al tiempo que han tenido éxito a la hora de asimilar una ideología extranjera, el Budismo, de una manera que ha beneficiado a la civilización indígena. La fuerza de China reside en la unidad de sus habitantes.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Personnage perdant la mémoire / Widersize

Magritte - Le monde perdu (1928)
En Le monde perdu Magritte  representa básicamente a través de palabras conceptos que estructuran una historia. Las palabras aparecen suspendidas sobre diferentes espacios conformando dos conjuntos armónicos. Cada conjunto contiene elementos comunes, palabras, que dan sentido coherente al significado: personnage perdant la mémoire y cuerpo de mujer. Al fondo, en un segundo plano que gana presencia con el contraste de colores oscuros, aparecen dos palabras sueltas: paysage y cheval. Estamos ante un ejercicio de geostrategia aplicada a un plano en el que los territorios que configuran el cuadro-mapa son invadidos por conceptos en forma de palabras. Territorios y conceptos, espacios delimitados y palabras, conviven en armonía a la espera de que surja la expresión del concepto previsto por el autor.

El efecto es inquietante e invita al intento de la interpretación, tan difícil como algo parecido a deducir una película mediante la visión de unos pocos fotogramas. Al igual que en una película de Hitchcock, contamos con unas pistas que despierten nuestra imaginación. Pero lo interesante de Magritte es la forma en que transgrede las reglas de los lenguajes, sustituyendo imágenes por palabras. Magritte nos está diciendo que "en un cuadro, las palabras son de la misma sustancia que la imagen" y que "una palabra puede tomar el lugar del objeto en la realidad".

Eduardo Ruigómez - Widersize (2012)
Le monde perdu me transporta al presente de la mano de una fotografía mía, Widersize. La palabra vislumbrada nos aporta un concepto asociado a la imagen del fondo: un sofá. Su presencia no sustituye a la imagen, sino que la arropa, reforzando su significado. El concepto aportado por la palabra interfiere en la imagen proporcionando al observador información complementaria, condicionando su interpretación a otros territorios.

martes, 18 de febrero de 2014

No tienen a nadie que les confiese

Michel Deville -
Las confesiones del doctor Sachs
(1999)
Las confesiones del doctor Sachs, de Michel Deville, explora la relación de un médico de pueblo con sus habitantes. Al uso del cine francés, nos cuenta una historia sencilla, de los problemas de la gente, del día a día que nos desborda. 

El protagonista es el doctor Sachs, una persona que cura todas las rendijas dolientes de sus pacientes, ya sean del cuerpo o del alma. Sachs se convierte así en la guía médica, psicológica y afectiva que necesitan. Les escucha con atención, provocando el desahogo y el alivio. Su humanismo le infiere a convivir intensamente con la preocupación por los problemas de sus pacientes.

La evocación de esta película de hace catorce años surgió estas últimas semanas al leer en los periódicos anuncios corporativos con las reacciones de grandes empresas ante las situaciones de grave choque con sus empleados o clientes, según los casos. Y reflexionando a raíz del programa de televisión Salvados de hace dos días sobre la pobreza energética, en especial la entrevista con el presidente de Unesa, acabé por establecer la comparación de extremos con la película de Michel Deville.

No tienen a nadie que les confiese. ¿Será porque las empresas no tienen alma? Emulando las prácticas de Las confesiones del doctor Sachs, las grandes empresas acuden a la prensa como último recurso para justificar sus acciones, con la necesidad de ser comprendidas y aprobadas. Un espíritu turbado en busca del plebiscito aprobatorio de la sociedad. Pero hay una diferencia drástica con la película: las empresas oyen, pero no escuchan.

martes, 4 de febrero de 2014

El combinado explosivo: Fracking & Petróleo & Lobby & Gas & Carbón

Coinciden estos días de fuertes vientos en la costa cantábrica, con un record de olas de 20 metros, y enormes destrozos en el litorial  desde Galicia al País Vasco, puertos, viviendas y especialmente doloroso la muerte de personas arrastradas al mar por el temporal, con un oportuno artículo de Jeffrey D. Sachs sobre el estado del planeta como consecuencia del abusivo empleo del carbón y el petróleo, movido por la avaricia y la ignorancia a corto plazo. Por su interés, lo reproduzco.

Fotografía de Eduardo Ruigómez - Calentamiento del planeta (2014). Enlace directo a la doble fotografía Calentamiento.

Una profunda descarbonización

Jeffrey D. Sachs - El País, 2 de febrero 2014
 
Echemos un vistazo a lo que ha ocurrido en todo el mundo este mes pasado. La ola de calor en Australia llenó los titulares cuando las temperaturas alcanzaron los 45° centígrados y entorpecieron el torneo de tenis Abierto de Australia. La extremada sequía de California obligó al gobernador a declarar el estado de emergencia. Unas graves inundaciones en Indonesia causaron la muerte a docenas de personas y desplazaron a decenas de miles de ellas. La contaminación mezclada con la niebla e inducida por el uso del carbón en Pekín obligó a sus habitantes a permanecer en sus casas, cerrar las autopistas y desviar los vuelos. Semejantes sucesos son advertencias diarias al mundo: despierta antes de que sea demasiado tarde.

Hemos entrado en la era del desarrollo sostenible. O hacemos las paces con el planeta o destruimos nuestra prosperidad, tan costosamente obtenida. La opción parece evidente, pero nuestras acciones resultan más expresivas que nuestras palabras. La Humanidad sigue avanzando por una vía de ruina, movida por la avaricia y la ignorancia a corto plazo.

Gran parte de la crisis medioambiental mundial (aunque no toda) se debe al sistema energético basado en los combustibles fósiles del mundo. Más del 80% de toda la energía primaria del mundo procede del carbón, del petróleo y del gas. Cuando se queman esos combustibles fósiles, emiten dióxido de carbono, que, a su vez, cambia el clima de la Tierra. Los datos físicos básicos se conocen desde hace más de un siglo.

Lamentablemente, unas pocas compañías petroleras (ExxonMobil y Koch Industries son las más destacadas) han dedicado recursos enormes a sembrar la confusión aun en los casos en que existe un claro consenso científico, pero, para salvar el planeta tal como lo conocemos y preservar el abastecimiento del mundo en alimentos y el bienestar de las generaciones futuras, no hay otra opción que pasar a un nuevo sistema energético con un nivel escaso de emisiones de carbono.

Los políticos temen decir la verdad allí donde hay ‘lobbys’ poderosos en pro del carbón y el petróleo

Esa transición tiene tres partes. La primera es una mayor eficiencia energética, lo que significa que debemos utilizar mucha menos energía para lograr el mismo nivel de bienestar. Por ejemplo, podemos diseñar nuestros edificios de modo que aprovechen la luz solar y la circulación del aire natural, con lo que requerirán mucha menos energía comercial para calentarlos, refrescarlos y ventilarlos.

En segundo lugar, debemos pasarnos a las energías solar, eólica, hídrica, nuclear, geotérmica y de otra índole, que no se basan en los combustibles fósiles. Ya existe la tecnología para recurrir a esas opciones sustitutivas de forma segura y asequible, y en una escala lo suficientemente grande para reemplazar casi todo el carbón y gran parte del petróleo que utilizamos actualmente. A mediados de este siglo solo el gas natural (el combustible fósil más limpio) seguiría siendo una importante fuente de energía.

Por último, en la medida en que sigamos dependiendo de los combustibles fósiles, debemos capturar las emisiones de CO2 resultantes en las centrales eléctricas antes de que escapen a la atmósfera. Después se inyectaría bajo tierra o bajo el suelo del océano el CO2 capturado para su almacenamiento a largo plazo. Ya se está usando con éxito y en muy pequeña escala la captura y el secuestro del carbono (principalmente para aumentar la recuperación del petróleo en los pozos agotados). Si (y solo si) resultaran idóneos para su uso a gran escala, los países dependientes del carbón, como China, India y Estados Unidos, podrían seguir utilizando sus reservas.

Los políticos americanos han demostrado ser incapaces de formular políticas para que Estados Unidos utilice en pequeña escala la energía del carbono. Esas políticas entrañarían un mayor impuesto aplicado a las emisiones de CO2, un aumento de las actividades de investigación e innovación en materia de tecnologías con un bajo nivel de emisiones de carbono, el paso a los vehículos eléctricos y reglamentos para la eliminación progresiva de todas las centrales eléctricas alimentadas con carbón, excepto las que instalen la captura y el secuestro del carbono.

Sin embargo, los políticos no están aplicando ninguna de esas políticas adecuadamente. Los enemigos de la teoría del cambio climático han gastado miles de millones de dólares para influir en las autoridades, apoyar las campañas electorales de los defensores de los combustibles fósiles y derrotar a los candidatos que se atreven a fomentar la energía limpia. El Partido Republicano en conjunto obtiene un apoyo financiero en gran escala de los oponentes de la descarbonización y esos donantes luchan agresivamente contra la menor medida en pro de la energía renovable. Por su parte, muchos miembros demócratas del Congreso de Estados Unidos forman parte también del bando defensor de los combustibles fósiles.

Algunas grandes figuras de la industria energética, demostrando el mayor desinterés por la verdad (y mayor aún por nuestros hijos, que padecerán las consecuencias de nuestra locura actual), se han unido a Rupert Murdoch. De hecho, Murdoch, los hermanos Koch y sus aliados se comportan exactamente como las grandes empresas tabaqueras al negar las verdades científicas e incluso contratan a los mismos expertos.

La situación es en general la misma en todo el mundo. Allí donde unos grupos de presión poderosos defienden los intereses actuales del carbón y del petróleo, los políticos suelen temer decir la verdad sobre la necesidad de una energía con un nivel bajo de emisiones de carbono. Los políticos valientes que sí que dicen la verdad sobre el cambio climático se encuentran principalmente en países que no tienen un grupo de presión poderoso pro combustibles fósiles.

Pensemos en la suerte de quien ha sido una valerosa excepción a esa regla. Kevin Rudd, ex primer ministro de Australia, intentó aplicar una política de energía limpia en su país, productor de carbón. Rudd no consiguió la reelección, sino que fue derrotado por un candidato que, por contar con el respaldo de una alianza de Murdoch y empresas productoras de carbón, pudo gastar muchísimo más que Rudd. Los periódicos sensacionalistas de Murdoch publican propaganda anticientífica opuesta a las políticas contra el cambio climático no solo en Australia, sino también en Estados Unidos y en otros países.

La razón por la que todo esto tiene importancia es la de que tenemos abierta ante nosotros la vía para una profunda descarbonización. Sin embargo, disponemos de muy poco tiempo. El mundo debe dejar de construir nuevas centrales eléctricas alimentadas con carbón (excepto las que apliquen la captura y el secuestro del carbono) y substituirlas por una electricidad con un bajo nivel de emisiones de carbono. Debe eliminar progresivamente el motor de combustión interna en casi todos los nuevos vehículos de pasajeros de aquí a 2030, aproximadamente, y reemplazarlos por otros propulsados por electricidad y adoptar tecnologías que ahorren energía y consuman menos energía comercial. Ya se dispone de dichas tecnologías, que irán mejorando y abaratándose con su uso, siempre que se pueda mantener a raya a los grupos de presión pro combustibles fósiles.

Si es así, los habitantes de todo el mundo descubrirán algo maravilloso. No solo habrán salvado el planeta para la próxima generación, sino que, además, disfrutarán de los rayos del sol y de un aire limpio y sano, y se preguntarán por qué se tardó tanto cuando la propia Tierra corría un gravísimo riesgo.


Jeffrey D. Sachs es profesor de Desarrollo Sostenible y de Política y Gestión de la Salud, y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del secretario general de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

(c) Project Syndicate, 2014.

Traducido por Carlos Manzano.

viernes, 31 de enero de 2014

Rosas y espinas

Fotografía de Eduardo Ruigómez - Rosas y espinas (2014)

En octubre de 2012 escribí en la entrada Nuevo mundo feliz con rabia sobre la deriva del mundo del trabajo en la sociedad actual: la temporalidad, la incertidumbre, los salarios de miseria, los horarios demenciales, la deriva de la clase media. Acompañaba al texto la imagen de unos esclavos del siglo XVIII bailando de forma alegre en una plantación de Virginia. Es el contraste brutal de una situación humillante.

Muchos meses después, y a pesar de los brotes verdes en el horizonte, no es perceptible un cambio de actitud social y política que corrija un sendero peligroso. Hemos pasado de disfrutar rosas con espinas a quedarnos con las espinas y cuatro rosas mustias. Me gustaría soñar que esta carta que reroduzco de Nuria Sardà fue solo una mala pesadilla.


lunes, 30 de diciembre de 2013

La luz dolía

 <<Penetrando oblicuamente desde el sur, los haces radiantes del sol de septiembre llegaban agudos al ángulo del mirador llenándolde de calor, luz y calor accesible a los rayos solares, participaba de ellos, ahora sobria de tanta luz, odiosa de tanto calor: el piso de mosaico, de oscuro reflejo, estaba sucio, el gran candelabro descuidado. Más allá en el rincón del cuarto estaba el sillico, una necesidad y una tentación. Todo dolía, comenzaba a doler.>> 

Herman Broch, La muerte de Virgilio.
Versión de J. M. Ripalda sobre traducción de A. Gregori, editado por Alianza Editorial.


Fotografía de Eduardo Ruigómez - La luz dolía (2013)

domingo, 1 de diciembre de 2013

Canasta conflictiva

Gibbon narra en La Decadencia del Imperio romano que Augusto era consciente de que la humanidad se gobernaba mediante nombramientos. Esto me sugiere que el control de lo que hacemos se rige por los cambios. Nuestro destino no depende de la poltrona, sino de lo ágiles que seamos para abrir los ojos y ver lo desconocido. Si la decadencia del Imperio romano va asociada al ascenso del Cristianismo ("Un clavo saca a otro clavo"), el resurgimiento aparece con la energía de la confrontación, de la crisis, de la exploración.

Pienso en el conflicto como método de remover y alcanzar nuevos horizontes creativos. Este es el reto.


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